domingo, 16 de marzo de 2014

CARTA ABIERTA A D. IGNACIO WERT

Estimado Sr. Wert:

Me dirijo a usted a través de este medio para mostrarle mi oposición al trato que el anteproyecto de la ley de educación (LOMCE) da a las Humanidades.
Desconozco el origen y los motivos de la costumbre fuertemente arraigada en nuestro país desde hace más 40 años de atacar e ir eliminando las materias humanísticas de nuestras enseñanzas básicas con cada reforma educativa.
Cada vez que escuchamos hablar de reforma educativa, Sr. Wert, los de Clásicas ya sabemos que vamos a estar en el punto de mira. Y no para bien, precisamente.
A las pruebas me remito: el anteproyecto de la LOMCE no contempla la Cultura Clásica en ningún curso de la ESO; el Griego pasa de obligatoria de dos años a optativa de un solo año y de oferta no obligatoria, así que, el centro que buenamente lo estime, la ofertará. El que no, no. El Latín, a día de hoy, queda igual, aunque antes de verano todo apuntaba a que sería materia obligatoria para todos los alumnos de 4º de ESO. Así lo informaban muchos medios. ¿Qué pasó con esto, Sr. Wert? Porque el anteproyecto dice otra cosa: es optativo a la Biología.
Y esto no es nuevo. Lo hemos venido constatando desde la LGE de 1970, impulsada por Villar Palasí, la LOGSE, …
¿Es normal, Sr. Wert, que en un país eminentemente humanista, como lo es España, sean las propias Humanidades el primer objetivo a atacar ante cada reforma educativa?

¿Sabe usted, Sr. Wert, que somos muchísimos los profesionales de la Filología Clásica los que año tras año, sin contar con más recursos que nuestros conocimientos y nuestra imaginación, hemos ido levantando en nuestras clases pasiones por el Antigüedad Grecorromana? Y el 99,9% de estos alumnos apasionados jamás estudiará Filología Clásica. No. No necesitamos a tantos. Pero, le aseguro, que llegan a sus bachilleratos de Ciencias o de Letras agradecidos de haber recibido dichos conocimientos.
¿Sabe usted, Sr. Wert, que hemos sido los propios profesionales de la Filología Clásica los que hemos creado y sostenido únicamente con nuestra ilusión los numerosos Festivales de Teatro Grecolatino y Jornadas de Cultura Clásica que se celebran por todo el territorio nacional? Vaya a Segóbriga, a Madrid, a Mérida, a Sagunto, a Sevilla, a Córdoba, a Barcelona, a Tarraco, a Pamplona, a Lugo, a Oviedo, a Cádiz, a Toledo, a Málaga, a Santander, a Valladolid. Vaya y disfrute viendo a nuestros alumnos paseando con sus mochilas por las calles de Itálica y sentados en la cavea del teatro de Mérida; vaya y disfrute viéndolos en Segóbriga reír por la mañana con Lisístrata y, por la tarde, en Tarancón, llorar con Edipo; vaya y disfrute viéndolos boquiabiertos ante los mosaicos de Carranque o ante la colección de ajuares que custodia el museo de Almenara-Puras. ¿No los ha visto? Yo sí. Los he visto muchas veces. Todos los años. Este espectáculo usted se lo está perdiendo, pero, por favor, no haga que nos lo perdamos también nosotros. La enseñanza es una profesión muy dura y ver disfrutar así a nuestros alumnos nos da esa motivación que no se nos da desde las instituciones.
¿Sabe usted, Sr. Wert, que somos los profesionales de la Filología Clásica quienes enseñamos a los alumnos de Ciencias que optan en la ESO por la Cultura Clásica, el origen de las ciencias y la técnica en occidente y la creación de todo el vocabulario técnico y científico que, como todos sabemos, es de origen griego y latino?
¿Sabe usted, Sr. Wert, que somos los profesionales de la Filología Clásica quienes, a través de la mitología, ponemos los cimientos para que nuestros alumnos entiendan no sólo la filosofía, sino también la pintura, la arquitectura, la escultura, la literatura, en una palabra: el Arte?
¿Sabe usted, Sr. Wert, que somos los profesionales de la Filología Clásica quienes, a través de la enseñanza del griego y del latín, dotamos a nuestros alumnos de los recursos lingüísticos suficientes para poder aprender y comprender mejor las estructuras y el léxico de las lenguas modernas? ¿No lo sabe? Nuestro trabajo es poner los cimientos de las demás disciplinas. Muy duro, por cierto, pero nos apasiona.
¿Sabe usted, Sr. Wert, que los profesionales de la Filología Clásica de nuestras universidades cuentan a nivel mundial con un prestigio y reconocimiento tales que son invitados a ponencias y congresos por Europa y América?
¿Sabe usted, Sr. Wert, que somos los profesionales de la Filología Clásica de los institutos y colegios los que más integramos las TIC en las aulas, los que más blog generamos en internet, los que más recurrimos a medios audiovisuales y los que más exigimos a nuestros alumnos saber usar numerosos programas informáticos porque, como siempre les decimos, son indispensables para el futuro? ¿No lo sabía? Sí, Sr. Wert, la Cultura Clásica y el Griego, esas asignaturas que desaparecerán si no se rectifica la LOMCE, utilizan la modernidad para enseñar la antigüedad.
Y, por último, ¿sabe usted, Sr. Wert, que este amor por el mundo grecorromano nos ha llevado a muchos de nosotros, profesionales de la Filología Clásica, a cambiar la metodología tradicional del latín y a aprender a hablar latín para impartir nuestras clases en latín? ¿Sabe usted que en muchos colegios e institutos de todo el territorio nacional la lengua vehicular de las clases de latín es, cada vez más, el propio latín y que los alumnos de 15 y 16 años siguen la clase a la perfección, usan esta lengua activamente en clase y entienden directamente los textos latinos sin ningún tipo de análisis previo, ni búsquedas en el diccionario? ¿No lo sabe, Sr. Wert? Yo lo invito a que un día venga media hora a mi colegio y vea a mis alumnos de 4º de ESO o de 1º de Bachillerato hablando en latín sobre la constitución del Imperio Romano o explicándoles a sus compañeros la composición de una familia romana, por ejemplo. Venga a verlo, está invitado a esto y, si se le apetece, también a un café. Sí, lo sé, ¿hablar latín para qué? Externamente, para nada; internamente, les crea seguridad, satisfacción y, sobre todo, la motivación de verse capaces de algo que habían oído que era imposible. ¡Éste es nuestro verdadero trabajo!

¿Por qué este empeño, Sr. Wert, por destruir algo que funciona tan bien, que tanto nos ha costado construir y que da frutos, muchos y muy buenos?

Quiero apelar a su comprensión y pedirle que, como hasta ahora, se mantengan en la ESO y el Bachillerato las humanidades clásicas: la Cultura Clásica, el Latín y el Griego.
Por eso, le ruego, Sr. Wert, tenga a bien rectificar el trato que la LOMCE da a las Humanidades, y, por el respeto que sinceramente me causa, hágase el favor de no pasar a la historia como el ministro que ha eliminado las Humanidades de nuestro sistema educativo.

Reciba un afectuoso saludo,

Alejandro Pastor
Dpto. Clásicas
Colegio San Ramón y San Antonio




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